sábado, 23 de mayo de 2009

Si las paredes hablaran...

Mi guitarra & vos.Jorge Drexler

Que viva la ciencia,
Que viva la poesia!
Que viva siento mi lengua
Cuando tu lengua está sobre la lengua mía!
El agua esta en el barro,
El barro en el ladrillo,
El ladrillo está en la pared
Y en la pared tu fotografia.

Es cierto que no hay arte sin emoción,
Y que no hay precisión sin artesania.
Como tampoco hay guitarras sin tecnología.
Tecnología del nylon para las primas,
Tecnología del metal para el clavijero.
La prensa, la gubia y el barniz:
Las herramientas de un carpintero.

El cantautor y su computadora,
El pastor y su afeitadora,
El despertador que ya está anunciando la aurora,
Y en el telescopio se demora la última estrella.
La maquina la hace el hombre...
Y es lo que el hombre hace con ella.

El arado, la rueda, el molino,
La mesa en que apoyo el vaso de vino,
Las curvas de la montaña rusa,
La semicorchea y hasta la semifusa,
El té, los ordenadores y los espejos,
Los lentes para ver de cerca y de lejos,
La cucha del perro, la mantequilla,
La yerba, el mate y la bombilla.

Estás conmigo,
Estamos cantando a la sombra de nuestra parra.
Una canción que dice que uno sólo conserva lo que no amarra.
Y sin tenerte, te tengo a vos y tengo a mi guitarra.

Hay tantas cosas
Yo sólo preciso dos:
Mi guitarra y vos
Mi guitarra y vos.

Hay cines,
Hay trenes,
Hay cacerolas,
Hay fórmulas hasta para describir la espiral de una caracola,
Hay más: hay tráfico,
Créditos,
Cláusulas,
Salas vip,
Hay cápsulas hipnóticas y tomografias computarizadas,
Hay condiciones para la constitución de una sociedad limitada,
Hay biberones y hay obúses,
Hay tabúes,
Hay besos,
Hay hambre y hay sobrepeso,
Hay curas de sueño y tisanas,
Hay drogas de diseño y perros adictos a las drogas en las aduanas.

Hay manos capaces de fabricar herramientas
Con las que se hacen máquinas para hacer ordenadores
Que a su vez diseñan máquinas que hacen herramientas
Para que las use la mano.

Hay escritas infinitas palabras:
Zen, gol, bang, rap, Dios, fin...

Hay tantas cosas
Yo sólo preciso dos:
Mi guitarra y vos
Mi guitarra y vos.

historia de una sorpresa


Es difícil explicarlo, hay que estar en el lugar para sentirlo... imagínate tienes un objeto precioso, descuidado por años, desvalorado, polvoriento, triste... de pronto lo miras como si fueses un niño con ojos grandes y brillantes, lo tomas... lo soplas y ves su color... llueve y se te escapa de las manos... cae al lodo, mugriento y todo... pierde el valor que le diste en ese instante... pero el sentimiento de sorpresa queda, quieres más, necesitas recuperar el tiempo perdido, hacerte perito en el manejo del nuevo artefacto... 
y... ¿qué sucedería si recuerdas que ese regalito nuevecito hizo daño?... gente lloró por su silencio...
tendrías que detenerte y elegir: perdonar los defectos de fábrica y seguir adelante o usarlo a la distancia, limpiarlo de vez en cuando hasta que llegue su fecha de vencimiento...
quizás lo mejor es ponerle una bandita plástica en el lugar que tiene roto, el objeto dejará de chicharrear... quizás sólo debas leer las instrucciones que llevas 21 años ignorando o dejarlo en paz para que otra persona le de mejor uso... alguien que realmente lo valore...
para esa persona advierto: es un artefacto de difícil manejo, gruñón, con un pasado de fallas sistémicas múltiples... pero si buscan, encontrarán un botón de encendido y apagado... les daré una pista, están en el costado izquiero del pecho y se activa con un "hola"